Distancias. De las nacionales y de las internacionales. Distancias que evitamos pensar. Distancias que nos lastiman. Distancias que nos pondrán pruebas. Distancias que nos pondrán a prueba. Distancias que nos hacen llorar. Distancias que provocan besos apasionantes. Distancias que causan discusiones. Distancias que he decidido hacer menores. Distancias que te sorprenderé.
Han pasado varios días y tú y yo no nos cansamos uno del otro. Los días y sus noches pasan tan rápido entre pláticas, besos y caricias. Abrazados en “nuestra” ventana viendo como la ciudad duerme mientras el sol nos sorprende con los primeros rayos.
Miércoles. Día de ensayo con la banda y regresas a casa. Una cena esperándonos y tu llegas con un vino blanco y una caja de chocolates que hasta hoy (viernes) sigue cerrada. Estamos platicando, viendo la ciudad prendida desde la ventana cuando ella aparece, saludando y nosotros ofrecemos vino. La plática entre los tres sigue y sigue, es una de esas pláticas de cocina donde no hay nadie sentado y el vino servido en vasos de cristal (causa: falta de copas).
En medio de la plática mi celular suena, es Fernando llamándonos para ir al bar y tomar unas cervezas, acepto la invitación pero primero cenaremos y Fernando con nosotros. Decido interrumpir la plática para invitar a los presentes al bar. Todos animados aceptan, pues la segunda ronda de vino ya estaba en los vasos. La plática sigue y yo junto a ti, tu brazo en mi cintura, jalándome hacia ti y encajamos.
Fernando llegó. Agua en el fuego y el elevador no sirve y tenemos que ir al elevador del otro edificio por la azotea para poder bajar. Travesía de ida y travesía de regreso solo que ahora Fernando nos acompaña. Es divertido. La pasta queda lista en poco tiempo y en medio de pláticas. Comemos rápido pero disfrutando pues las cervezas bien frías del bar nos esperan. Todo queda en la pía y bajamos. Travesía de azotea y elevadores.
Una cerveza, dos cervezas, tres cervezas… buena plática y Fernando se va. Nos quedamos los tres platicando, lo bueno es que vivimos a la vuelta de la calle y no hay problema en beber mas una cerveza, dos cervezas, tres cervezas… nueve cervezas y la cuenta!
Regresamos a la casa y la plática entre nosotros dos no acaba. Ella va a dormir y nosotros en nuestra ventana y con el paso de la noche al cuarto.
cHuCuChUcU
Jueves: despertamos temprano, nos quedamos platicando y te tienes que ir pues tu tía llegará a tu casa para que quede arreglada para la llegada de esa persona que tan nervioso y estresado te ha tenido. Nos veremos por la tarde.
Te vas y yo duermo un rato, es solo hambre lo que me despierta de nuevo. Mientras que tú en casa no consigues dormir. Llegas con una sonrisa en la cara y esa boina que sin ella no eres tú. El y yo decidimos hacer una pequeña cena de parejas. Ellos y nosotros. Comida simple pero rica y la botella de coca- cola se impone en la mesa de a lado.
Estas con sueño, todo mundo lo nota y tu mas lo niegas. Te lavas la cara, me pides un café y no hay. Bueno, seguimos en la plática y ahora todos con sueño, pero tenemos que esperarlo pues tenía una reunión y su novio está aquí. El tiempo pasa, el llega y nos apuramos a recoger todo para poder dormir.
Solos de nuevo, caras de sueño y empieza esa plática prohibida. Esa plática a la que ya le habíamos dado fin. La diferencia esta vez fue la seriedad más presente y el tono más elevado. ¿Nos lastimamos? Si ¿Nos perdonamos? Si, cuando decidiste pasar tu brazo rodeándome y me diste ese beso en la cabeza mientas yo te daba la espalda.
Viernes: despertamos abrazados, más calmados y mucho más descansados. La plática empieza y sigue como si nada hasta que de nuevo decidimos abrir campo a eso que nos molesta, lo decimos todo, creo que nos molestamos de nuevo aunque ya fue menos. Seguimos hablando y hablando mientras que el sol que ilumina el cuarto y el hambre se van haciendo más presentes. Decidimos entonces desayunar, vamos a la cocina y nos encontramos con ellos, entonces decidimos desayunar con ellos. Yo preparo la desayuno mientras tú vas a la tienda por con un jugo de naranja y la mantequilla que él te pidió. Nos sentamos los cuatro a la mesa, platicando y comiendo entre risas y besos.
Te vas a tu casa a arreglar los últimos detalles en la casa y para ir al ensayo para el show del domingo. Yo me quedo en casa y decido arreglar mis cosas para darte una sorpresa en la noche que nos veamos.
Llegas un poco más tarde de lo acordado pero no hay problema. Llegas con el vocalista de la banda. Ese venezolano animado viene contigo. Me saluda diciéndome algunas cosas que tú has dicho de mí, logra dibujar un rojo en nuestras caras, nos reímos y tu solo dices que está exagerando.
Vamos al bar después de esperar a que la lluvia pase. Vamos los cuatro. Esperamos a que la mesa de cierto bar quede libre. Parados bajo una carpa. Al cabo de un rato la mesa queda libre, nos sentamos y empezamos a platicar. Una cerveza, dos cervezas, tres cervezas… y la conversación se separa. Ellos platican y nosotros en nuestra platica. Es rico. Es divertido. Besos, miradas y risas acompañan esa noche. A veces platicamos los cuatro y también es bueno. Decidimos darle fin a la noche, pagas la cuenta y nos vamos al departamento. Tu amigo se va a su casa y la noche termina sin antes yo darte una sonrisa. Te la digo entre besos e inmediatamente sale una enorme y hermosa sonrisa que no cabe en tu cara. Más besos y más sonrisas.
El tiempo pasa lento y nosotros aprovechando.
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Judeee... esta historia continúa... espero más de ella... me conoces mejor que nadie jajaja lo he comprobado... recuerda... la distancia une a las personas... y la cercanía lo refuerza... :D:D:D ti voglio bene!!!
ResponderEliminarohh que lindo!!!!!!!
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