Un sentimiento, dos sentimientos, tres sentimientos, cuarto… mil sentimientos.
Me siento diminuta ante toda esa grandeza que esta frente a mí, me siento perdida y con dudas en la cabeza, siempre en la cabeza. ¿Qué es lo que quiero? ¿Hacía donde voy? Falta poco y yo, de pronto, con un pánico sobre lo que vendrá después. Es inevitable, imparable.
Creo que tienes razón y parece que lo has descifrado. Lo que hago es por ellos, pero creo que lo hago porque no se en que más soy buena, en que más me destaco. Sé lo que dirás, no lo hagas. Hago esto es porque es una zona de confort en donde esta él para corregir mis errores. No es lo correcto, lo sé.
Sueño alto y aún así limitado.
lunes, 21 de septiembre de 2009
jueves, 10 de septiembre de 2009
Carta de Ludwing Van Bethoven
The Third Letter
Good morning, on July 7
Though still in bed, my thoughts go out to you, my Immortal Beloved, now and then joyfully, then sadly, waiting to learn whether or not fate will hear us - I can live only wholly with you or not at all - Yes, I am resolved to wander so long away from you until I can fly to your arms and say that I am really at home with you, and can send my soul enwrapped in you into the land of spirits - Yes, unhappily it must be so - You will be the more contained since you know my fidelity to you. No one else can ever possess my heart - never - never -
Oh God, why must one be parted from one whom one so loves. And yet my life in V is now a wretched life - Your love makes me at once the happiest and the unhappiest of men - At my age I need a steady, quiet life - can that be so in our connection? My angel, I have just been told that the mailcoach goes every day - therefore I must close at once so that you may receive the letter at once -
Be calm, only by a calm consideration of our existence can we achieve our purpose to live together - Be calm - love me - today - yesterday - what tearful longings for you - you - you - my life - my all - farewell. Oh continue to love me - never misjudge the most faithful heart of your beloved.
Ever thine
Ever mine
Ever ours
Good morning, on July 7
Though still in bed, my thoughts go out to you, my Immortal Beloved, now and then joyfully, then sadly, waiting to learn whether or not fate will hear us - I can live only wholly with you or not at all - Yes, I am resolved to wander so long away from you until I can fly to your arms and say that I am really at home with you, and can send my soul enwrapped in you into the land of spirits - Yes, unhappily it must be so - You will be the more contained since you know my fidelity to you. No one else can ever possess my heart - never - never -
Oh God, why must one be parted from one whom one so loves. And yet my life in V is now a wretched life - Your love makes me at once the happiest and the unhappiest of men - At my age I need a steady, quiet life - can that be so in our connection? My angel, I have just been told that the mailcoach goes every day - therefore I must close at once so that you may receive the letter at once -
Be calm, only by a calm consideration of our existence can we achieve our purpose to live together - Be calm - love me - today - yesterday - what tearful longings for you - you - you - my life - my all - farewell. Oh continue to love me - never misjudge the most faithful heart of your beloved.
Ever thine
Ever mine
Ever ours
miércoles, 12 de agosto de 2009
crónica de un choque ...
100 kilómetros por hora. Poco tránsito. Música animada en la radio. Una salida congestionada y mi mente en otro lugar. Espero atrás de un coche para poder entrar en otra calle, el pasto muy alto que impide la visión y confianza de que el auto de mi frente ya había avanzado. Volteo a un lado. Distraída paso mi pie de un pedal a otro. Volteo al frente con un jalón en la cabeza. Un pequeño golpe al coche del frente. Nerviosismo y temblor en mis manos. Mi mente regresa de ese viaje de inmediato. La música sigue tocando. Intermitentes prendidas. Una llamada, dos llamadas. Al cabo de un rato aparece él para ayudarme. Yo espantada y el más calmado. La situación se arregla dándome la bienvenida al mundo del automovilismo. Yo voy a recogerla y de regreso a casa. Estaciono, apago y cierro. Mamá me espera de pie en la puerta. Yo la abrazo mientras lloro, saco los nervios mientras me calmo, platico contigo y después de corto tiempo, me voy a mi cuarto para encontrarte y platicarte lo que había pasado. Te preocupas, nos tranquilizamos y seguimos la plática.
martes, 4 de agosto de 2009
en.amor.a.dos (4)
Después de una semana sin vernos salvo por las webcams, llego al aeropuerto, espero mi maleta mientras un forró toca en la puerta de salida. Llega mi maleta y empiezo a caminar para poder salir y encontrarnos. Te veo parado hasta delante, con esa boina que ya es parte de ti.
Un abrazo fuerte, fuerte. Un beso largo, largo. Miradas profundas y relajadas. Nos saludamos y reímos mientras me preguntas del viaje. No me siento muy bien y vamos directo a tu casa. Nos subimos al taxi, damos la dirección y seguimos platicando entre besos y abrazos.
Llegamos al edificio. Me vas presentando con las personas que se van cruzando en nuestro camino. 12 pisos después llegamos a tu departamento. Dejamos la maleta en tu cuarto y decides darme un tour por tu casa. Sala y comedor derecho. Cocina puerta izquierda. Tu cuarto puerta derecha enfrente y el otro cuarto al fondo.
Nos sentamos en el sofá, que más tarde sería nuestra cama, a platicar. Nos actualizamos en todo lo que pasó esa semana, a pesar de ya saberlo gracias a los correos enviados todos los días. En vivo es mejor. Vamos compartiendo cuando de repente interrumpes de vez en cuando preguntándome la misma cosa. Tenemos hambre. Llamas al restaurante y la comida llegará en cuestión de minutos, mientras nosotros seguimos la plática, solo que esta vez en la cocina pues ahí está el teléfono.
El timbre suena y tú abres la puerta. La comida calientita servida en la mesa pronta para nosotros. Arroz blanco, pollo, ensalada, espagueti y los frijoles en otro plato. Empezamos a comer cuando el timbre toca de nuevo, es la señora que hace la limpieza del departamento. La dejas entrar, nos saludamos, te sientas y seguimos comiendo y platicando mientras ella limpia aquí y limpia allá.
Mientras terminamos de comer el departamento queda limpio y a señora se va y nosotros nos regresamos al cuarto para seguir platicando, pues estamos en una de esas pláticas que no acaban porque vamos de tema en tema sin cansarnos. Nosotros con la música del computador. Unas salsas, unos boleros y unas rancheras nos acompañan. En medio de las pláticas, la canción en turno sale de nuestras frías gargantas.
Entonces me enseñas tu más reciente trabajo, unas fotos de cumpleaños, mostrando toda la inocencia y alegría de todas esas personas. Entonces me explicas un poco de cómo manejas tu negocio, relacionándolo con esas platicas que tengo que estudiar. Me interesa saber cómo lo haces. Mientras me explicas veo tu trabajo. Espera. ¡Error ortográfico en la portada! Después de más plática decides hacer el cambio en la portada para poder ir al centro comercial e imprimir de nuevo para poder tener todo listo para tu cliente, quien pasará por el pedido más tarde en la noche.
El tiempo pasa igual que nuestras pláticas, igual que las músicas que nos acompañan. Cuando nos damos cuenta, estamos con hambre de nuevo y decidimos ir a imprimir para después comprar nuestra cena en el hipermercado.
La impresión en proceso mientras nosotros disfrutamos de cono de helado. Es uno de esos helados que son vendidos en los pasillos del centro comercial. Entonces nos sentamos a platicar, disfrutando del helado en lo que tu foto es revelada. El tiempo pasa y nosotros analizamos la decoración de una tienda de lentes oscuros, algunas de las personas que pasan y comparamos un centro comercial con algún otro en el centro de la ciudad.
La impresión esta lista y decidimos ir a comprar algo de cenar, vamos al hipermercado. Sugerencia tuya. Llegamos directo a ver la variedad de baguetes, pagamos y esperamos a que la encargada llegue para preparar nuestra cena. Bromeamos un poco mientras nuestra comida va quedando lista. Vamos por un jugo. Viendo que queremos de diferentes sabores, escogemos dos. Uno de guayaba para ti y otro de uva para mí.
Regresamos a la casa y ponemos la mesa rápido para poder comer. Nos sentamos a la mesa con Jamos Brown de fondo. Platicamos, cantamos y comemos para después descansar y disfrutar de nosotros.
Tenemos platicas infinitas, el jugo se va acabando en los vasos y la cena se queda a la mitad, será nuestro desayuno. Nos quedamos platicando a la mesa un poco más y decidimos cambiar de lugar. Vamos a la sala. Sabemos todo lo que platicamos, lo que reímos, lo que hicimos.
Al día siguiente, despertamos, desayunamos y somos sorprendidos por su llegada. Tan exigente como siempre, ella va entrando en lo que tú recoges lo que está en el suelo de la sala y yo ocupada, enferma.
Después de un rato, regresamos a la ciudad en donde empezaremos una etapa nueva. Una etapa que definirá caminos y acentuará decisiones. Una etapa que definirá el futuro.
MENTE POSITIVA
Un abrazo fuerte, fuerte. Un beso largo, largo. Miradas profundas y relajadas. Nos saludamos y reímos mientras me preguntas del viaje. No me siento muy bien y vamos directo a tu casa. Nos subimos al taxi, damos la dirección y seguimos platicando entre besos y abrazos.
Llegamos al edificio. Me vas presentando con las personas que se van cruzando en nuestro camino. 12 pisos después llegamos a tu departamento. Dejamos la maleta en tu cuarto y decides darme un tour por tu casa. Sala y comedor derecho. Cocina puerta izquierda. Tu cuarto puerta derecha enfrente y el otro cuarto al fondo.
Nos sentamos en el sofá, que más tarde sería nuestra cama, a platicar. Nos actualizamos en todo lo que pasó esa semana, a pesar de ya saberlo gracias a los correos enviados todos los días. En vivo es mejor. Vamos compartiendo cuando de repente interrumpes de vez en cuando preguntándome la misma cosa. Tenemos hambre. Llamas al restaurante y la comida llegará en cuestión de minutos, mientras nosotros seguimos la plática, solo que esta vez en la cocina pues ahí está el teléfono.
El timbre suena y tú abres la puerta. La comida calientita servida en la mesa pronta para nosotros. Arroz blanco, pollo, ensalada, espagueti y los frijoles en otro plato. Empezamos a comer cuando el timbre toca de nuevo, es la señora que hace la limpieza del departamento. La dejas entrar, nos saludamos, te sientas y seguimos comiendo y platicando mientras ella limpia aquí y limpia allá.
Mientras terminamos de comer el departamento queda limpio y a señora se va y nosotros nos regresamos al cuarto para seguir platicando, pues estamos en una de esas pláticas que no acaban porque vamos de tema en tema sin cansarnos. Nosotros con la música del computador. Unas salsas, unos boleros y unas rancheras nos acompañan. En medio de las pláticas, la canción en turno sale de nuestras frías gargantas.
Entonces me enseñas tu más reciente trabajo, unas fotos de cumpleaños, mostrando toda la inocencia y alegría de todas esas personas. Entonces me explicas un poco de cómo manejas tu negocio, relacionándolo con esas platicas que tengo que estudiar. Me interesa saber cómo lo haces. Mientras me explicas veo tu trabajo. Espera. ¡Error ortográfico en la portada! Después de más plática decides hacer el cambio en la portada para poder ir al centro comercial e imprimir de nuevo para poder tener todo listo para tu cliente, quien pasará por el pedido más tarde en la noche.
El tiempo pasa igual que nuestras pláticas, igual que las músicas que nos acompañan. Cuando nos damos cuenta, estamos con hambre de nuevo y decidimos ir a imprimir para después comprar nuestra cena en el hipermercado.
La impresión en proceso mientras nosotros disfrutamos de cono de helado. Es uno de esos helados que son vendidos en los pasillos del centro comercial. Entonces nos sentamos a platicar, disfrutando del helado en lo que tu foto es revelada. El tiempo pasa y nosotros analizamos la decoración de una tienda de lentes oscuros, algunas de las personas que pasan y comparamos un centro comercial con algún otro en el centro de la ciudad.
La impresión esta lista y decidimos ir a comprar algo de cenar, vamos al hipermercado. Sugerencia tuya. Llegamos directo a ver la variedad de baguetes, pagamos y esperamos a que la encargada llegue para preparar nuestra cena. Bromeamos un poco mientras nuestra comida va quedando lista. Vamos por un jugo. Viendo que queremos de diferentes sabores, escogemos dos. Uno de guayaba para ti y otro de uva para mí.
Regresamos a la casa y ponemos la mesa rápido para poder comer. Nos sentamos a la mesa con Jamos Brown de fondo. Platicamos, cantamos y comemos para después descansar y disfrutar de nosotros.
Tenemos platicas infinitas, el jugo se va acabando en los vasos y la cena se queda a la mitad, será nuestro desayuno. Nos quedamos platicando a la mesa un poco más y decidimos cambiar de lugar. Vamos a la sala. Sabemos todo lo que platicamos, lo que reímos, lo que hicimos.
Al día siguiente, despertamos, desayunamos y somos sorprendidos por su llegada. Tan exigente como siempre, ella va entrando en lo que tú recoges lo que está en el suelo de la sala y yo ocupada, enferma.
Después de un rato, regresamos a la ciudad en donde empezaremos una etapa nueva. Una etapa que definirá caminos y acentuará decisiones. Una etapa que definirá el futuro.
MENTE POSITIVA
miércoles, 29 de julio de 2009
De despedidas y reencuentros…
El viaje sería largo. Contratiempos surgieron. El viaje quedó reducido y el día de viajar llegó.
Tú estarías en el aeropuerto esperándola, esa persona que te ha ayudado, esa persona que te estresó esa última semana. En cuanto yo estoy en casa con ellos, haciendo maletas, decidiendo que viene conmigo y que se queda, escuchando música y cayendo en la cuenta de que un periodo ya se cerró. Sintiendo que en menos de un mes pasaré por tres ciclos que debo aprovechar y cerrar de la mejor manera.
Llego atrasada al aeropuerto. Te llamo y nos encontramos rápido. Un beso, un abrazo y me ayudas con la maleta. Esperamos en la fila y me cuentas como te sientes con su llegada, me platicas de la banda, de lo que harás esta semana.
Suena tu celular. Ella ya llegó. Te llaman para saber dónde estás. Te agitas un poco y explicas que estás conmigo. Hago el check- in rápido para que podamos ir a conocerla. En el camino tu celular suena de nuevo. Es ella quien ya está hablando, confusión. No nos podemos encontrar, pues ella ya va para su casa con su familia. Te veo un poco triste y agitado por no poder encontrarte con ella. Me siento mal por ser la causa de eso.
Entonces decidimos sentarnos y tomar algo mientras esperamos mi vuelo. Dos latas de refresco. Abres mi refresco. No lo esperaba y como respuesta abro el tuyo. Platicamos, reímos y tomamos nuestras bebidas. Es hora de ir. Me acompañas en la fila con tu refresco en la mano. Nos despedimos y entro. Te veo desde el otro lado del vidrio, me sigues con la mirada mientras el refresco en la lata va bajando.
Cuando menos lo espero, escucho mi nombre en las bocinas. Lo bueno es que no soy solo yo la que está faltando. Me pongo nerviosa y me apuro para llegar al avión. Entro, me siento y el avión en movimiento. Un viaje de dos horas. Un poco de jugo, galletas y niños llorando. Avión lleno.
Fue una despedida corta y tranquila, pues sabemos que nos veremos en una semana. Los correos son constantes así como los mensajes de celular.
Después de una semana regreso. El avión aterriza. Tu esperando. Mis maletas de las últimas en salir. Forró en vivo. Tomamos un taxi y vamos a tu casa, pedimos de comer y platicamos sobre esta semana.
Sabemos que dentro de unas 2 semanas nos tocará una despedida más dura. No sabemos hasta cuándo será el reencuentro, tenemos una tentativa de reencuentro. Sabemos que será un buen reencuentro.
E-mails van… e-mails vienen. Webcams prendidas. El viaje será largo. Contratiempos surgirán. El día de viajar llegará. El reencuentro durará.
MENTE POSITIVA
Tú estarías en el aeropuerto esperándola, esa persona que te ha ayudado, esa persona que te estresó esa última semana. En cuanto yo estoy en casa con ellos, haciendo maletas, decidiendo que viene conmigo y que se queda, escuchando música y cayendo en la cuenta de que un periodo ya se cerró. Sintiendo que en menos de un mes pasaré por tres ciclos que debo aprovechar y cerrar de la mejor manera.
Llego atrasada al aeropuerto. Te llamo y nos encontramos rápido. Un beso, un abrazo y me ayudas con la maleta. Esperamos en la fila y me cuentas como te sientes con su llegada, me platicas de la banda, de lo que harás esta semana.
Suena tu celular. Ella ya llegó. Te llaman para saber dónde estás. Te agitas un poco y explicas que estás conmigo. Hago el check- in rápido para que podamos ir a conocerla. En el camino tu celular suena de nuevo. Es ella quien ya está hablando, confusión. No nos podemos encontrar, pues ella ya va para su casa con su familia. Te veo un poco triste y agitado por no poder encontrarte con ella. Me siento mal por ser la causa de eso.
Entonces decidimos sentarnos y tomar algo mientras esperamos mi vuelo. Dos latas de refresco. Abres mi refresco. No lo esperaba y como respuesta abro el tuyo. Platicamos, reímos y tomamos nuestras bebidas. Es hora de ir. Me acompañas en la fila con tu refresco en la mano. Nos despedimos y entro. Te veo desde el otro lado del vidrio, me sigues con la mirada mientras el refresco en la lata va bajando.
Cuando menos lo espero, escucho mi nombre en las bocinas. Lo bueno es que no soy solo yo la que está faltando. Me pongo nerviosa y me apuro para llegar al avión. Entro, me siento y el avión en movimiento. Un viaje de dos horas. Un poco de jugo, galletas y niños llorando. Avión lleno.
Fue una despedida corta y tranquila, pues sabemos que nos veremos en una semana. Los correos son constantes así como los mensajes de celular.
Después de una semana regreso. El avión aterriza. Tu esperando. Mis maletas de las últimas en salir. Forró en vivo. Tomamos un taxi y vamos a tu casa, pedimos de comer y platicamos sobre esta semana.
Sabemos que dentro de unas 2 semanas nos tocará una despedida más dura. No sabemos hasta cuándo será el reencuentro, tenemos una tentativa de reencuentro. Sabemos que será un buen reencuentro.
E-mails van… e-mails vienen. Webcams prendidas. El viaje será largo. Contratiempos surgirán. El día de viajar llegará. El reencuentro durará.
MENTE POSITIVA
miércoles, 1 de julio de 2009
de lecturas....
Leitura de vôo…
É preciso procurar o extraordinário dentro do comum, tornando sagrado o simples fato de viver. É preciso unir as energias de cada parceiro e estar disponível para ouvir, para dividir responsabilidades, para confiar. É também para renovar, reinventar e amar, amar, amar.
(Traduciendo)
Lectura de vuelo…
Es necesario buscar lo extraordinario en lo común, haciendo sagrado el simple hecho de vivir. Es necesario unir las energías de cada compañero y estar disponible para escuchar, para dividir responsabilidades, para confiar. Es necesario también para renovar, reinventar y amar, amar, amar.
É preciso procurar o extraordinário dentro do comum, tornando sagrado o simples fato de viver. É preciso unir as energias de cada parceiro e estar disponível para ouvir, para dividir responsabilidades, para confiar. É também para renovar, reinventar e amar, amar, amar.
(Traduciendo)
Lectura de vuelo…
Es necesario buscar lo extraordinario en lo común, haciendo sagrado el simple hecho de vivir. Es necesario unir las energías de cada compañero y estar disponible para escuchar, para dividir responsabilidades, para confiar. Es necesario también para renovar, reinventar y amar, amar, amar.
jueves, 25 de junio de 2009
Cocktail de Frutas
Caminando por la calle. El con su boina, ella con su bolsa. Tomados de la mano. Riendo y observando todo a su alrededor. Fue entonces que entraron a ese lugar. El decidido, ella más nerviosa caminando atrás de él.
-Señorita, por favor- decía él mientras soltaba su mano.
-¿En que los puedo ayudar?
-¿Tiene de frutas?
En cuanto el decía eso, ella se mordía los labios aguantando la risa, la cual salió al ver la cara de la vendedora.
-Hay toda esta variedad: fresa, chocolate, plátano, uva, menta…- decía la vendedora con un poco de pena y con risas acompañando a la joven.
El pensaba cuales escoger, el sabia que a ella no le gusta la uva, o sea que esa opción está descartada. ¿Será de menta? ¿Será de fresa?
Hubo un momento en donde ella lo vio algo concentrado en pedir uno de menta, entonces decidió acercarse a él, poniendo una mano en su espalda y la otra sobre su mano, susurrándole al oído:
-Amor, ¿el de menta?
Entonces el volteó con cara de sorpresa pues no esperaba ese comentario y los dos empezaron a reír. Fue uno de esos ataques de risa nerviosa que los liberaron en el fondo de toda esa situación incómoda frente a la vendedora.
-Ok, no será de menta!- dijo él entre risas.
Voleando su atención a la vendedora, el dijo:
-Me da uno de plátano, otro de fresa y otro de… chocolate.
¡Buen combo!
La vendedora cobró el pedido y luego se lo entregó a ella quien inmediatamente lo guardó en su bolsa mientras el guardaba el cambio en la cartera y la vendedora los veía con cara de asombro.
El la tomó de la mano y salieron juntos, riendo y caminando camino a casa, burlándose uno del otro y de la vendedora también, la pena pasó mientras él afirma diciendo que eso era un acontecimiento para ser recordado siempre.
-Señorita, por favor- decía él mientras soltaba su mano.
-¿En que los puedo ayudar?
-¿Tiene de frutas?
En cuanto el decía eso, ella se mordía los labios aguantando la risa, la cual salió al ver la cara de la vendedora.
-Hay toda esta variedad: fresa, chocolate, plátano, uva, menta…- decía la vendedora con un poco de pena y con risas acompañando a la joven.
El pensaba cuales escoger, el sabia que a ella no le gusta la uva, o sea que esa opción está descartada. ¿Será de menta? ¿Será de fresa?
Hubo un momento en donde ella lo vio algo concentrado en pedir uno de menta, entonces decidió acercarse a él, poniendo una mano en su espalda y la otra sobre su mano, susurrándole al oído:
-Amor, ¿el de menta?
Entonces el volteó con cara de sorpresa pues no esperaba ese comentario y los dos empezaron a reír. Fue uno de esos ataques de risa nerviosa que los liberaron en el fondo de toda esa situación incómoda frente a la vendedora.
-Ok, no será de menta!- dijo él entre risas.
Voleando su atención a la vendedora, el dijo:
-Me da uno de plátano, otro de fresa y otro de… chocolate.
¡Buen combo!
La vendedora cobró el pedido y luego se lo entregó a ella quien inmediatamente lo guardó en su bolsa mientras el guardaba el cambio en la cartera y la vendedora los veía con cara de asombro.
El la tomó de la mano y salieron juntos, riendo y caminando camino a casa, burlándose uno del otro y de la vendedora también, la pena pasó mientras él afirma diciendo que eso era un acontecimiento para ser recordado siempre.
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