miércoles, 29 de julio de 2009

De despedidas y reencuentros…

El viaje sería largo. Contratiempos surgieron. El viaje quedó reducido y el día de viajar llegó.

Tú estarías en el aeropuerto esperándola, esa persona que te ha ayudado, esa persona que te estresó esa última semana. En cuanto yo estoy en casa con ellos, haciendo maletas, decidiendo que viene conmigo y que se queda, escuchando música y cayendo en la cuenta de que un periodo ya se cerró. Sintiendo que en menos de un mes pasaré por tres ciclos que debo aprovechar y cerrar de la mejor manera.

Llego atrasada al aeropuerto. Te llamo y nos encontramos rápido. Un beso, un abrazo y me ayudas con la maleta. Esperamos en la fila y me cuentas como te sientes con su llegada, me platicas de la banda, de lo que harás esta semana.

Suena tu celular. Ella ya llegó. Te llaman para saber dónde estás. Te agitas un poco y explicas que estás conmigo. Hago el check- in rápido para que podamos ir a conocerla. En el camino tu celular suena de nuevo. Es ella quien ya está hablando, confusión. No nos podemos encontrar, pues ella ya va para su casa con su familia. Te veo un poco triste y agitado por no poder encontrarte con ella. Me siento mal por ser la causa de eso.

Entonces decidimos sentarnos y tomar algo mientras esperamos mi vuelo. Dos latas de refresco. Abres mi refresco. No lo esperaba y como respuesta abro el tuyo. Platicamos, reímos y tomamos nuestras bebidas. Es hora de ir. Me acompañas en la fila con tu refresco en la mano. Nos despedimos y entro. Te veo desde el otro lado del vidrio, me sigues con la mirada mientras el refresco en la lata va bajando.

Cuando menos lo espero, escucho mi nombre en las bocinas. Lo bueno es que no soy solo yo la que está faltando. Me pongo nerviosa y me apuro para llegar al avión. Entro, me siento y el avión en movimiento. Un viaje de dos horas. Un poco de jugo, galletas y niños llorando. Avión lleno.
Fue una despedida corta y tranquila, pues sabemos que nos veremos en una semana. Los correos son constantes así como los mensajes de celular.

Después de una semana regreso. El avión aterriza. Tu esperando. Mis maletas de las últimas en salir. Forró en vivo. Tomamos un taxi y vamos a tu casa, pedimos de comer y platicamos sobre esta semana.

Sabemos que dentro de unas 2 semanas nos tocará una despedida más dura. No sabemos hasta cuándo será el reencuentro, tenemos una tentativa de reencuentro. Sabemos que será un buen reencuentro.

E-mails van… e-mails vienen. Webcams prendidas. El viaje será largo. Contratiempos surgirán. El día de viajar llegará. El reencuentro durará.

MENTE POSITIVA

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